Albiol cree que las propuestas de Juncker en el Estado de la Unión “ahondan el carácter antidemocrático de la UE

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Publicado en Izquierda Unida en el Parlamento Europeo

La portavoz de IU en el Parlamento Europeo alerta del peligro de fusionar la presidencia del Consejo y la Comisión, el nombramiento de un ministro de Economía y Hacienda de la UE y de que el Consejo elimine la posibilidad de veto y decida sus políticas por mayorías simples. “Pretenden aislar a los Estados que molesten”, dice la eurodiputada tras el debate este miércoles en Estrasburgo.

La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, cree que las propuestas lanzadas por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, este miércoles durante el debate sobre el Estado de la Unión en Estrasburgo, van dirigidas a “ahondar el carácter antidemocrático de la UE” y “amplían las políticas que nos han llevado a una situación grave de desigualdad, pobreza y de pérdida de derechos”.

Albiol se ha referido en concreto a las propuestas para fusionar la presidencia de la Comisión Europea y del Consejo; para crear el puesto de ministro de Economía y Hacienda de la zona euro, que iría para un comisario o comisaria, quien además presidiría el Eurogrupo; y para eliminar la posibilidad de veto de los Estados miembros en el Consejo Europeo, haciendo que las decisiones se tomen por mayoría simple.

Esto último, ha dicho, “es una propuesta profundamente antidemocrática que pretende quitarse de en medio a los Estados que molesten”. “La UE que sueña Juncker está controlada cada vez por menos personas que no han sido elegidas democráticamente”, ha advertido.

En general, Albiol cree que al discurso de Juncker le han sobrado propuestas sin concreción y mayor autocrítica. Por ejemplo, ha acusado al presidente de la Comisión Europea de “pasar de puntillas por el Brexit”, limitándose a “despedirse de Reino Unido” y “evitando decir una palabra sobre el estado de las negociaciones”. En el fondo, ha ironizado Albiol, “es normal que no quiera hablar de ello porque Juncker es el primer presidente que en lugar de sumar Estados miembros a la UE los pierde”.

La portavoz de IU ha sido especialmente crítica con la parte en la que Juncker se ha referido a las políticas migratorias. “Juncker, que ha renegado de la expresión Europa fortaleza, en realidad ha sacado pecho por las políticas que la conforman. Estamos en un periodo en el que la UE seguirá externalizando nuestras fronteras para que no llegue nadie a Europa y en el que pagamos a dictadores en África para que corten las rutas hacia la UE”, ha lamentado.

Juncker “dice que se avergüenza de los centros de detención” en Libia, pero “pagamos a los guardacostas y al Ejército, que no son sino milicias armadas con vinculaciones muy débiles al Gobierno reconocido por la UE, para que envíen a las personas migrantes y refugiadas a esos centros de retención”.

En definitiva, el presidente de la Comisión “ha hablado de la solidaridad europea, pero pretende aumentar y acelerar las deportaciones y culpa a los migrantes de que no se pueda acoger a los refugiados. No ha aportado absolutamente nada nuevo”.

También ha considerado que sus críticas a Turquía son “un ejercicio de cinismo extraordinario” porque “resulta incomprensible que critique de cara a la galería la erosión de los derechos fundamentales, pero presuma y no tenga dudas en mantener el acuerdo para deportar personas migrantes y refugiadas” con Ankara.

Albiol ha alertado asimismo del convencimiento de Juncker para impulsar el libre comercio con países como Nueva Zelanda y Australia. “Ha pedido que estos acuerdos sean más transparentes, lo que implica de manera directa que los que se han firmado hasta ahora, y en especial el CETA, no lo eran”, ha señalado antes de decir que la afirmación de Juncker “es sólo una forma de generar un titular sobre la negociación de los acuerdos, mientras que otras negociaciones de la UE, como los acuerdos en materia migratoria, se mantienen totalmente ocultas”.

La eurodiputada de IU ha vuelto a mostrar su oposición a este tipo de acuerdos comerciales porque “someten a los Estados a la voluntad de las empresas transnacionales” y representan “un peligro para los derechos laborales, medioambientales y para los servicios públicos”.

“La oposición en la calle al TTIP y al CETA ha sido clara y no sólo por la falta de transparencia, sino porque se impide que la ciudadanía europea pueda decidir sobre ellos en las urnas”, ha añadido.