Joaquín Sainz, Buenos Aires

Macri ha sufrido una derrota escandalosa en las elecciones primarias del 11 de noviembre -PASO1-. Sólo dos días antes las encuestas amigas le daban prácticamente un empate técnico o una derrota muy leve, dato «no tan malo» debido al sistema electoral argentino de dos vueltas. En las elecciones definitivas le daban posibilidades de ganar en segunda vuelta en noviembre de este año.

La noche electoral, cuando se hacía el recuento y todos esperábamos un triunfo de la oposición del Frente de Todos2, liderado por Alberto Fernández y Cristina Fernández, F+F, de repente el gobierno, a través de sus autoridades electorales, anunció que se había caído el sistema informático de la empresa contratada por Macri -Smartmatic- encargado de transmitir los datos del recuento desde las mesas al centro de cómputos. El gobierno entraba en pánico, pero el Frente de Todos (FT) tenía datos propios del recuento, -había organizado un centro de cómputos paralelo y recibía datos de sus propios fiscales que le daban ganador ampliamente, aguantó bien el tirón de la falta de datos hasta que el gobierno reconoció su victoria. Al final, hora y media después de lo previsto Macri subió al escenario de su bunker electoral para reconocer su derrota en favor del FT, al que no felicitó, y mandó a dormir a todo el mundo porque «mañana hay que seguir trabajando».

El desconcierto general era más que evidente en todas las caras del gobierno. La puerta a lo inesperado quedaba entreabierta porque la no aceptación de la derrota y decir que con semejante derrota podrían ganar en octubre evidenciaba que alguna carta oculta en la manga quería jugar el derrotado presidente.

 

Cómo se llegó a esta derrota

En realidad, la pregunta es cómo tardó tanto tiempo en llegar esta derrota. El resultado final en noviembre de 2015 fue de 51,34% para Macri y 48,66% para el candidato Kirchnerista, Daniel Sciolli. Y sin entrar en detalles el Peronismo perdió por tremendos fallos y luchas internas de campaña en el propio peronismo. Eso sin tener en cuenta la campaña sucia contra el candidato principal y otros candidatos por parte de casi todos los medios in-de-formativos. Por supuesto que el gobierno de Cristina Fernández tuvo deficiencias y errores pero ella aún tenía una enorme aceptación popular. Ella no podía presentarse a un tercer mandato y su sucesor no era un buen candidato.

Aunque no analizaremos aquí aquella elección sí diremos que el escaso margen de votos y el sucio manejo mediático a favor de Macri, da para pensar en que aquella victoria no fue limpia. Aquel resultado fue un golpazo para el movimiento obrero pero no era un golpe del que tuviera que tardar años en recuperarse. El problema fue que la dirección del Peronismo quedó aturdida, y algunos se pasaron al Macrismo en los primeros meses con armas y bagages. Cristina fue sometida a un verdadero plan de acoso y derribo judicial. Le «armaron» varias causas judiciales y la han sometido a un escarnio público que pocas personas hubieran sido capaces de soportar como ella. Metieron en la cárcel a su Vice presidente, Amado Boudou, y a Julio de Vido, ministro de Planificación Federal, con una causa que no se sostendría en un país con un mínimo de respeto por el derecho democrático. Pero quizás el caso más despreciable de todos es el encarcelamiento de la lider social, mujer e indígena, Milagro Sala, que fue elegida diputada al Parlasur y que aún sigue presa, a pesar de los múltiples pedidos internacionales por su libertad.

Lo cierto es que Macri ganó con un discurso de campaña en el que prometía mantener «todo lo bueno» que había logrado el Kirchnerismo y aún mejorar las condiciones de la gente común. Habló de «pobreza cero», de quitar el llamado «impuesto a las ganancias» que graba al sueldo de los trabajadores que tienen un sueldo un tanto más alto que el resto. Prometió acabar con el narcotráfico, con la violencia en general y un sin fin de promesas «Por el Cambio» al grito de «Sí, se puede».

 

Y con él llegó el escándalo

El gobierno de Macri ha dado material para cientos de libros y resulta imposible enumerar todos los actos de gobierno en una nota breve como esta pero para quien no lo conozca solo decir que Macri llegó al gobierno con 214 causas judiciales pendientes, acumuló distintas acusaciones como «estafa y asociación ilícita», «abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público», «enriquecimiento ilícito», «falsificación de documentos públicos», «amenazas y abandono de personas», entre otras. Es hijo y heredero de un empresario italiano, Franco Macri, señalado por muchos como alguien vinculado con la mafia. En el periodo de la dictadura de Videla multiplicó por siete el número de sus empresas. Su historial merece capítulo aparte pero vale decir que siguió haciendo fortuna bajo el gobierno de Menem del modo más espurio. Se hizo Presidente del Club Boca Juniors como trampolín a la política, ganó las elecciones a Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007 y de ahí se lanzó a la carrera presidencial. Toda su carrera está plagada de escándalos y corrupciones. Se hace llamar Ingeniero pero hay tantas versiones sobre la falsedad de su título que no hay más remedio que dudar de él como cuando dice que le duele el sufrimiento de su pueblo.

El psicólogo argentino afincado en España desde 1976 Jorge Alemán, encabeza el ranking de especialistas que no se cansan de decir que es un psicópata. Pero la pregunta es cómo alguien así pudo hacer una carrera como la suya y terminar de Presidente de la Argentina. Mi respuesta es que la burguesía argentina y el imperialismo no tenían nada mejor para oponerle al peronismo. Se guiaron por el dato de su medición en las encuestas y porque es uno de los suyos. Dos razones que en estos tiempos alcanzan y sobran. Macri y su gobierno de «Cambiemos» ha sido la experiencia del primer gobierno de derecha dura que llega al gobierno por las urnas y con un partido de reciente formación, ha sido una especie de «outsider» del tipo de Bolsonaro, Fujimori etc. Pero hay que decir que el empresariado en todas sus vertientes lo apoyó con total decisión e impudicia.

Papel destacado jugaron los medios periodísticos de todo tipo, encabezando su padrinazgo el grupo Clarín. Y por primera vez hicieron jugar a las redes un papel destacado en una victoria electoral. La propagación de las llamadas fakenews ha sido y sigue siendo un factor digno de tratamiento aparte. Siempre el capitalismo utilizó la mentira, ahora llamada postverdad, como arma de dominación, pero lo nuevo es el grado superlativo con que la clase dominante utiliza la mentira y cala en la mente de las personas incluso con intereses opuestos al sistema. Macri hizo formar un verdadero ejército de «trolls» para intoxicar el ambiente informativo y generar otro «sentido». En mi opinión el grado de penetración de la información tóxica en el pueblo es directamente proporcional a la incapacidad o falta de voluntad o la suma de ambas, de los partidos que representan a los trabajadores, o al menos debieran representarlos, de oponer buena información que permita a los trabajadores y los sectores más avanzados de la sociedad formarse una opinión más correcta y hacer crecer la conciencia de en qué sociedad vivimos y porqué hay que transformarla. Claro que esto es otro tema y en la militancia deberíamos dar lugar a este debate.

El gobierno de Macri ha destruido literalmente la economía argentina dejándola endeudada como nunca antes en su historia, que ya es decir. El cierre de pymes ha desangrado el tejido productivo a límites caóticos. Y el desempleo es descomunal. Las cifras oficiales lo fijan en el 10,1% pero en Argentina el desempleo siempre ha estado mal medido. Nadie se puede creer que sólo una de cada 10 personas esté sin trabajo. El desempleo real no puede ser menor en este momento del 30%.

 

Macri no podía ganar limpiamente

Macri no podía pensar que podía ganar limpiamente, por eso pergeñó un plan para ganar con fraude y contrató a la empresa venezolana Smartmatic, que ya ha tenido escándalos en varios países. El gobierno estaba obligado a entregar a los partidos de oposición el programa con el cual se iban a transmitir los datos 30 días antes de las elecciones. Y no lo hizo. En la prueba ante representantes de la oposición que se hizo en julio saltaron todas las alarmas, falsearon el procedimiento, y la oposición tomó real conciencia del peligro de fraude organizando un computo de votos propio que controló bien las elecciones. El escándalo de la noche electoral fue evidente. El gobierno sabía que había perdido, reconoció su derrota cuando el sistema informático decían que se había caído, o sea no había datos, y nos mandó a todos a dormir, porque el lunes había que levantarse pronto a trabajar. Macri ha manejado al país como si fuera su empresa y lo está haciendo hasta el final. Desde luego negocios los ha hecho y enormes. Ahora queda ver lo que pasa de aquí a diciembre.

Desde el primer momento de la derrota el gobierno se comportó como un boxeador grogui. Daba puñetazos al aire sin poder controlarlos. Lo primero que hizo fue provocar una aumento del dólar a la mañana siguiente para castigar a los votantes de la oposición. Su discurso del lunes fue increíble.

Es imposible relatar todo lo que ha pasado sólo en esta semana. Una vez alguien dijo que Argentina produce más noticias de las que puede digerir y esta semana hay sobredosis. Por suerte las noticias apuntan a profundizar la crisis del gobierno, pero es preocupante la pachorra con que se comporta la oposición que ha decidido esperar a las elecciones de octubre y noviembre y a tomar posesión del gobierno en diciembre. Esto en Argentina es mucho tiempo. El país está regado de gasolina y solo lo salva que nadie quiere fumar hasta las elecciones. Pero esto es una situación muy difícil de mantener cuando al día siguiente de las elecciones los precios subieron entre un 25 y un 50 por ciento. En estas situaciones la mayoría de los dirigentes sindicales debería estar exigiendo un aumento salarial pero no lo están haciendo. Más bien están rogando que no se les levanten las bases porque el quilombo está servido. Aquí un resumen de declaraciones de gobierno y oposición de esta semana pasada.

 

Y ahora qué

Lo primero de todo es que estas elecciones son un mentís arrojado a la cara de todos los que vienen diciendo que en Latinoamérica ha habido un fin de ciclo. México, Argentina, Venezuela resistiendo, Bolivia donde Evo volverá a ganar, las luchas en los países centroamericanos, etc. No hay un fin de ciclo, lo que sí hay es una lucha sin cuartel del capitalismo y el imperialismo en Latinoamérica por evitar el avance de gobiernos democráticos que mejoran la vida de los pueblos. No es que estén frenando el socialismo, el peronismo no se cansa de decir que ellos no son revolucionarios. Cristina Fernández de Kirchner lo ha dicho mil veces, «nosotros sí somos capitalistas, en nuestros gobiernos la gente puede comprar». Lula también se confiesa procapitalista, etc. Entonces, ¿qué es lo que pasa?

La verdad de la milanesa3es que a lo que más temen los que hoy mandan en Argentina y América Latina no es el socialismo que pudieran portar estos dirigentes sino la revolución democrática que tratan de completar y no pueden. Y no pueden porque no les dejan. Y no les dejan porque una verdadera revolución democrática en América Latina desemboca más allá de las fronteras del capitalismo. “Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una elite que se harta de tirar comida a la basura todos los días”. “Nunca pensé que íbamos a estar presos por construir casas para los pobres”. La del principio la dijo Lula, la otra Milagro Sala. Los dos nacieron en la miseria y se convirtieron en referentes de su clase. Lula llegó a presidente de su país y Milagro Sala se ganó la acusación de haber construido un Estado dentro del Estado. Un juez de su país condenó a Lula a nueve años de prisión por un supuesto acto de corrupción del que no se presentaron pruebas. Milagro Sala cumplió dos años de detención ilegal, con acusaciones parecidas, muchas de las cuales se han ido cayendo porque son insostenibles». (Página 12, 17 enero 2018) Este es el problema, los pobres, los trabajadores quieren tener derechos y vivir con dignidad y el capitalismo no lo puede permitir. Fue Marx quien empezó a explicar que la revolución socialista iba a comenzar con una revolución democrática en la mayoría de los países. Y en los países coloniales y semicoloniales esta es una verdad difícil de contestar. Si seguimos las huellas de las revoluciones y guerras por la independencia en Asia, Africa y América Latina veremos que así fue. El capitalismo no puede permitir que América Latina avance por la senda de su independencia y su democratización. Por eso hoy hay que apoyar el avance del movimiento obrero cuando lucha por sus derechos, y no importa si el movimiento avanza bajo las siglas de PT de Lula o del peronismo de Cristina y Alberto Fernández. No hacerlo implica tal desconocimiento de las leyes de la lucha de clases que nos pondría fuera del curso de la historia.

 

¿Qué es el peronismo? ¿podrá este movimiento conducir a la emancipación de la clase obrera argentina?

A veces nos tenemos que hacer preguntas que no se pueden responder brevemente, pero nos sirven para pensar y avanzar en la táctica y la estrategia de la lucha. Es cierto que el peronismo es un movimiento burgués. Pero si tú le dices eso a un obrero peronista se te parte de risa. Para él es su organización, es su herramienta de lucha, es lo que mejoró su vida y por lo tanto significa otra cosa. El marxismo español, por no decir el marxismo en general, se debe un buen análisis sobre el peronismo, pero mientras tanto ¿qué? ¿Nos quedamos mirando a ver qué pasa mientras la clase obrera y el pueblo luchan principalmente, no exclusivamente, bajo sus banderas?

Mientras escribo este artículo no paran de aparecer en mi pantalla noticias sobre el aumento del riesgo país, y otras noticias que indican el agravamiento de la situación. De aquí a las elecciones generales solo faltan dos meses para su primera vuelta y cuatro para que asuma el ganador. Esto en Argentina es una eternidad. Hay tiempo para que Macri renuncie, para que el movimiento obrero se movilice en defensa de su salario, y un sin fin de variables más. Esta victoria, que normalmente tendrían que haber resuelto quiénes iban a ser los candidatos por cada partido, han revelado que Macri ya no tiene el poder y que el candidato de la oposición es un cuasipresidente. Pero ninguno de los dos quiere asumir todavía el verdadero resultado. La Historia, con mayúscula, tiene prisa por reparar el daño que este gobierno ha hecho y ha servido las herramientas para ello. Parece que desde la oposición no lo quieren ver. Esperan. Un viejo amigo y compañero peronista suele decir que la espera es un privilegio de clase. Es decir, que la clase obrera no se puede permitir el lujo de esperar. Cuando el salario no alcanza ni para pan ni para leche, sin hablar de otros gastos vitales como las medicinas, la luz, el gas etc. y esto en el caso de que se tenga un salario, es muy cierto, la espera es un privilegio de las clases que no tienen hambre.

Serán objeto de próximos artículos entrar en los problemas que ya están planteados y cómo vislumbramos los acontecimientos próximos a llegar. Lo que está claro es que hemos vivido un gran cambio en la situación y las espadas están en alto. Para este próximo jueves ya se ha convocado una manifestación en Plaza de Mayo convocada por el llamado sindicalismo combativo, al margen de la CGT y las CTA, que indica que el termómetro está subiendo de temperatura. El gobierno se siente como una fiera acorralada y cabe cualquier cosa en cualquier movilización de aquí en adelante. Argentina se orienta hacia su octubre.

 

 

INDICE DE NOMBRES

1-PASO: Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias

2-Frente de Todos (definicón de Wikipedia, bastante aceptable) es una coalición política electoral nacional, inscripta en Argentina para participar en las elecciones nacionales de 2019.2​ A pesar del uso de la palabra «todos» en la inscripción formal de la alianza, tanto el logo, como el primer spot de campaña del candidato presidencial Alberto Fernández, señalaron que la expresión debe ser entendida con un significado inclusivo de género, como «todos», «todas» y «todes».3

El Frente de Todos es una coalición que tiene su eje en la convergencia de cuatro grandes sectores políticos: el Partido Justicialista (peronista), el de mayor cantidad de afiliados del país, los sectores peronistas y no peronistas que conforman el kirchnerismo liderado por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, la mayoría de los gobernadores peronistas, y el Frente Renovador liderado por Sergio Massa. Al mismo se sumaron también sectores desprendidos del massismo, el Movimiento Evita, Proyecto Sur liderado por Pino Solanas, la diputada Victoria Donda, sectores radicales como el Movimiento Nacional Alfonsinista liderado por el diputado Leopoldo Moreau y el Partido de la Concertación FORJA, liderado por Gustavo López, el Partido Socialista de Buenos Aires, liderado por Jorge Rivas, el Partido Solidario liderado por Carlos HellerNuevo Encuentro liderado por Martín Sabbatella, entre otras fuerzas políticas.

El frente cuenta, además, con el respaldo de la Confederación General del Trabajo4​ y de las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina5​.

3-La verdad de la milanesa: dicho argentino que significa algo así como «yo sí que te voy a decir cómo es la cosa».