Tras la elecciones en Reino Unido

Gerry Lerner

Miembro de la Agrupación Internacional del Partido Laborista (RU)

La semana pasada los votantes en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (Reino Unido) acudieron a las urnas por tercera vez en poco más de dos años. Los resultados han reflejado a través del voto procesos subterráneos todavía inacabados que se abrirán paso en los próximos años. Lo que hemos visto hasta ahora es sólo una pequeña parte de lo que nos depara el futuro.


7 de mayo de 2015, elecciones generales

Hace exactamente dos años, teníamos una situación bastante diferente; los conservadores habían obtenido la mayoría absoluta en las elecciones generales. Los votantes en Escocia le dieron al Partido Nacional Escoces (SNP) una victoria aplastante y el partido Laborista perdió escaños en algunos de sus baluartes tradicionales. Por otro lado, el partido de la extrema derecha UKIP obtuvo un 12,6% del voto popular. Como consecuencia de estos resultados, el líder laborista, Ed Milliband, presentó su renuncia, abriendo el camino a nuevas elecciones para decidir el liderazgo del partido.

 

12 de septiembre de 2015, primarias laboristas

Jeremy Corbyn alcanzó el liderazgo del partido laborista. Habían “permitido” que Corbyn se presentase a la elección con los votos de algunos diputados que pensaban que la participación de un candidato de izquierdas daba mayor apariencia de equilibrio de cara a la militancia laborista.

Una decisión que más tarde lamentarían. Esta victoria se produjo a pesar de la clara oposición de una gran mayoría de los diputados laboristas que habían apoyado los programas del “Blairite” (la “tercera vía” defendida por Tony Blair), o los programas de austeridad. Corbyn, sin embargo, había pedido un aumento en gastos en salud, educación y servicios sociales, el fin de las privatizaciones y la renacionalización de los ferrocarriles y las empresas de servicios públicos.

En el período previo a las elecciones hubo un fuerte aumento en la afiliación al partido a pesar de un estricto filtro para controlar ese proceso. En la fecha de las elecciones generales, la afiliación había sido de 220.000. Esto se duplicó en la segunda semana de agosto de 2015. Los nuevos militantes eran abrumadoramente personas que habían sentido entusiasmo y se revitalizaban con la perspectiva de una alternativa genuina de izquierdas por primera vez en muchos años.

 

23 de junio de 2016, el Brexit

Por un 51,89% frente al 48,11% el resultado del referéndum del “Brexit” dio una mayoría para salir de la Unión Europea. El referéndum fue convocado con la intención de confirmar el liderazgo de Cameron, pero se convirtió en una batalla por el liderazgo mismo del partido conservador. La campaña visible fue entre dos alas del Partido Conservador. La campaña Pro CEE fue dirigida por Cameron y la campaña anti CEE por Boris Johnson, apoyado por el ultraderechista UKIP .

La prensa y la televisión dieron poca cobertura a la campaña de Corbyn, que se enfrentaba a ataques continuos por parte de los propios diputados laboristas en el parlamento, aspecto que la prensa, a su vez, sí que destacó.

Inmediatamente después de que fueran proclamados los resultados, Cameron renunció como líder del partido conservador y Theresa May fue elegida para sustituirle. El ala derecha de los diputados laboristas, con el apoyo casi unánime de la prensa y la televisión, organizó una campaña de desprecio reivindicando la renuncia de Jeremy Corbyn como líder laborista.

 

24 de septiembre de 2016, Corbyn reforzado

Pero Jeremy Corbyn fue nuevamente elegido como líder laborista con 313.209 votos (61,85%) contra 193.229 votos (38,15%). Esta vez el ala pro-austeridad del partido ni siquiera se presentó, sino que apoyaba a Owen Smith, quien argumentó que, a pesar de estar de acuerdo con la mayor parte del programa izquierdista de Corbyn, era el único que podía resultar elegible porque Corbyn era impopular entre el público en general.

El proceso de primarias dentro el partido, había sido convocado después de que Hilary Benn fuera destituido como Secretario de Relaciones Exteriores en la Sombra, por hacer campaña contra Corbyn. Dos docenas de miembros del Gabinete en la Sombra renunciaron sucesivamente y llevaron a cabo un voto de “no confianza” contra Corbyn. El resultado de la moción fue 172 a 40 contra el dirigente laborista. Cuando Corbyn se negó a dimitir basándose en el mandato que los militantes del Partido le habían dado, fue desafiado como líder y comenzó la campaña. Durante la campaña, la militancia del Partido Laborista siguió creciendo hasta llegar a más de medio millón y convirtiendo al Partido Laborista en el mayor partido de Europa. No sólo había reforzado Corbyn su liderazgo del Partido, a pesar de la oposición de la mayoría de “sus” diputados, sino que además había reforzado su programa, contra el cual nadie se ha atrevido a proponer una alternativa de derechas.

 

8 de junio de 2017, nuevas elecciones

A pesar de la mayoría absoluta que Theresa May había heredado de las Elecciónes Generales en 2015 y del resultado del referéndum del Brexit, convocó de nuevo las elecciónes generales, basada en la predicción casi universal de la encuestas de que habría una victoria aplastante conservadora, debido a la oposición débil de Corbyn en el parlamento y la opinión universal de la prensa de que era un lider impopular y sus políticas eran demasiado extremistas para el pueblo británico.

Habían sido incapaces de ver el cambio de conciencia subterráneo en el ambiente, que llegó a la superficie en las elecciones internas del partido Laborista, y el principio del despertar de los jóvenes y obreros de un largo sueño, una vez que existía la posibilidad de una alternativa socialista.

Las manifestaciones masivas, que habían sido una característica de las campañas dentro de laborismo, se repitieron durante toda la campaña electoral. Los debates en la televisión y la radio permitieron a Corbyn una exposición no filtrada de sus ideas y su programa, algo que no había sido posible anteriormente.

Theresa May parecía asustada y rehusaba los debates con Corbyn. La prensa burguesa sólo podía repetir los mismos insultos y mentiras que habían utilizado durante la campaña de liderazgo Laborista y comenzaron a desgastarse. A medida que se acercaba la fecha, el creciente apoyo a la alternativa de izquierdas se hizo más y más. Una canción titulada “Liar, Liar” (Mentirosa Mentirosa)”que atacaba la política de May, llego al puesto número 2 en los 40, aunque la radio y TV se negaban a reproducirla. Los nuevos militantes del partido se implicaron, participando en la campaña puerta a puerta, durante las elecciones.

Recientemente John McDonnell, el ministro de Hacienda en la sombra dijo. “A mi juicio, si la campaña hubiera durado un par de semanas más, habríamos conseguido una mayoría, dada la estrechez de los resultados de la votación en muchos escaños”.

 

Ahora tenemos 800.000 miembros

Los conservadores han perdido su mayoría absoluta. La única manera de que puedan continuar es con el apoyo de un partido fundamentalista protestante de Irlanda del Norte, el DUP. Esto tendrá poca estabilidad y sólo agravará la crisis interna del Partido Conservador.
A pesar del sabotaje y de las maniobras de la derecha del partido, hemos visto la atracción de Corbyn en la reconquista de varios escaños para el Partido Laborista en Escocia. Además estuvo a punto de ganar en una serie de circunscripciones clave.

Jeremy Corbyn ha declarado su intención de continuar la campaña para defender su programa en el nuevo parlamento y espera nuevas elecciones antes de que se acabe el año. Richard Burgon, un aliado cercano del líder laborista, escribió en Twitter: “En los últimos 3 días, 150.000 personas se han unido al Partido Laborista. Ahora tenemos 800.000 miembros. ¡Una gran noticia! Hagamos que llegue a un millón”

El aumento del apoyo al Laborismo ha sido a pesar de la oposición pasiva y en algún momento activa de sectores clave de la sección parlamentaria, y de la administración del propio partido. Estos son temas claramente inquietantes a los que habrá que enfrentarse.

¡Sospecho que no hemos visto nada todavía !