La extrema derecha es hija de los fracasos de la izquierda

Alberto Arregui

Las elecciones generales en el Reino de los Países Bajos, el pasado 15 de marzo, profundizan el marcado giro a la derecha en Europa.

Para los medios de comunicación, lo más destacable es que “el populismo ha sido frenado”. Esta afirmación no sólo es superficial, sino que además es inexacta.

La extrema derecha populista, encarnada por Geert Wilders, a la cabeza del PVV (Partido por la Libertad), experimenta un claro aumento de los votos llegando al 13´1% y obteniendo 20 escaños (5 más que antes), si bien no ha obtenido un triunfo que le permitiese gobernar, aunque esa opción nunca había sido contemplada en los pronósticos y encuestas electorales.

Pero, y eso es lo más preocupante, su ascenso no está limitado por la izquierda, sino por la derecha, por las fuerzas “oficiales” de la burguesía neerlandesa, que se presentan a sí mismos, con la colaboración de los medios de comunicación de toda Europa, como “los salvadores de la democracia frente a la amenaza populista”.

El VVD (Partido Popular por la Libertad y la Democracia), el partido de la derecha que gobernaba en coalición con los socialdemócratas, y al que pertenece el primer ministro Mark Rutte, ha sufrido un retroceso, de 5,2%, obteniendo el 21´3% de los votos y 33 escaños, 8 menos que antes, a pesar de ello se mantiene como el partido mayoritario y los votos que pierde se reparten en el ámbito de otros partidos de la derecha.

De esta manera la derecha, tomada en conjunto, aumenta su número de escaños hasta alcanzar 101 representantes en el parlamento, de un total de 150.

No es el caso de la izquierda, que pierde peso en el panorama político. La socialdemocracia del PvdA (Partido del Trabajo), sufre un verdadero hundimiento, pagando su participación en un gobierno de derechas en coalición con el VVD, con la pérdida de 29 diputados para obtener una representación de 9 escaños con un 5´4% de los votos.

Una parte de estos votos es recogida por el partido de los verdes Groen Links, lo que en sí mismo es otro reflejo de la crisis histórica de la izquierda en Europa, que ve incrementar su voto al 8´9% pasando de 4 a 14 escaños.

El SP (Partido Socialista), que forma parte del Grupo de la Izquierda Europea, es incapaz de recoger la debacle de la socialdemocracia, perdiendo uno de sus escaños, quedando en 14, lo que le ha mostrado incapaz de liderar una alternativa social frente a la derecha, y esa pérdida de una ocasión histórica del socialismo holandés es, sin duda, la mayor advertencia que se desprende de estas elecciones para el conjunto de la izquierda europea.

En el terreno electoral esa crisis política se refleja no sólo en el resultado, sino en la dispersión del voto hacia los verdes, o hacia partidos pintorescos, como el defensor de los animales, o el de los mayores de 50 años, e incluso un partido para defender a los turcos, que todos ellos obtienen representación en el parlamento.

No se puede obviar que la extrema derecha aumenta votos, que la derecha tomada en su conjunto crece, y que la izquierda aún considerada en un sentido amplio (incluyendo socialdemócratas y verdes) retrocede. En definitiva, se muestra una carencia muy grave de la izquierda, incapaz de ser el polo de atracción de la polarización social, dejando que el juego quede entre “lo malo y lo peor”, como probablemente vamos a vivir en Francia en unos días.
Es llamativo que desde las formaciones de la izquierda no seamos capaces de aparecer como un proyecto para Europa, como una alternativa con un proyecto definido por encima de las fronteras que dé una respuesta común a problemas comunes

La derecha, defiende su modelo de UE, sus políticas de la Europa Fortaleza y, a pesar de todas las crisis mantiene una política de clase común, fundamentada en el ataque constante a los derechos de la clase trabajadora, y se erige en la defensora de una “Europa moderada” frente a las amenazas externas e internas, mientras favorece el movimiento del capital y obstaculiza el de las personas.

También la extrema derecha, presenta una coherencia con unos principios comunes de nacionalismo, de vuelta a las fronteras nacionales con su llamamiento xenófobo y anti europeo, y cada retroceso de la izquierda es un avance para esa extrema derecha populista que en algunos casos, como el de Grecia, entra en el campo del nazismo. Cada gobierno en el que la izquierda se implica en las políticas de la derecha, sea en Holanda, Grecia o Francia, abre el terreno a la frustración y abona el campo para las ideas reaccionarias.

Lo cierto es que en los Países Bajos también han crecido las desigualdades y las condiciones de vida de la clase trabajadora, especialmente de sus sectores más humildes han empeorado.[1] Y la socialdemocracia lejos de dar alternativa, gobierna con la derecha.

resultadosHolanda2017

La extrema derecha no es la hija de la globalización, ni de la crisis capitalista, es la hija de los fracasos de la izquierda. La clase trabajadora vuelve su vista hacia la izquierda, como se vio en Francia o en Grecia, pero cuando experimenta la incapacidad, en su desesperación, muchos sectores prestan oído a las ideas del odio xenófobo y nacionalista.

Es imprescindible hacer un llamamiento a la reflexión y a la unidad de la izquierda europea en un proyecto común, programático y de movilización. Sin lucha y sin un programa que responda a las necesidades de la clase obrera europea es imposible frenar a la derecha y la extrema derecha.

El programa común de transición, el proyecto de una Europa de los pueblos frente a la Europa de los mercaderes, y la capacidad de poner la huelga general como arma de solidaridad y de combate de la izquierda en Europa se ha convertido en un reto ineludible.

[1] Según el Nibud (Instituto Nacional de Información Financiera Familiar), casi el 45 por ciento de los holandeses tienen dificultades para vivir con su presupuesto: “En un momento dado, la gente tiene tan poco dinero que no puede pagar sus facturas. Entonces aumentan los retrasos en los pagos y la gente se mete en un círculo vicioso” (…) La pobreza se ha incrementado desde 2008. Actualmente, el 7,8 por ciento de la población está en riesgo de pobreza. El porcentaje de niños en riesgo de pobreza es bastante superior, del 11 por ciento en 2011, un 2 por ciento más que en 2010. Entre 2010 y 2011, el número de niños en riesgo de pobreza aumentó de 55.000 a 371.000.

https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/cs-true-cost-austerity-inequality-netherlands-120913-es.pdf