Parar los sectores no esenciales ahora, para recuperar la producción antes

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Asamblea durante el plante en la Mercedes de Vitoria (16 de marzo)

Una medida decisiva para la contención del Covid-19

Pablo Hijar (spartakusbund.net)
Activista y militante de Izquierda Unida de Aragón

Sin duda, el Covid-19 además de provocar una epidemia mundial y decenas de miles de fallecidos a estas alturas (el 24 de marzo se superaron los 17.000), está siendo un catalizador de las enormes contradicciones acumuladas en la sociedad. Mires donde mires, las costuras del sistema crujen. La falta de capacidad de planificación y respuesta rápida ante una emergencia, es quizás una de esas lecciones palmarias de este “crujir”.

En estos momentos, la prioridad de los pueblos afectados por la pandemia es frenar los contagios y evitar que se profundice el colapso de los sistemas sanitarios. Y, en España, con una sanidad pública universal que defendemos con orgullo pero que ha sido maltratada con recortes y privatizaciones, sin apenas provisión de medios de contención como los imprescindibles equipos de protección individual —EPIs en adelante—, y sin test rápidos en número suficiente para la detección temprana de brotes de infección, la cuarentena, junto a nuestra sanidad pública (la privada está oculta tras sus beneficios), es la principal arma para intentar detener el crecimiento de la “curva”.

El Gobierno de España, ante las evidencias, decretó el 14 de marzo el “Estado de alarma” para imponer el aislamiento de la población. Nos dijeron “quedaos en casa”, se cerraron los establecimientos públicos y restringieron los movimientos. Pero sin embargo, el lunes 16 de marzo, millones de trabajadores y trabajadoras debían acudir a su puesto de trabajo en multitud de sectores no esenciales: Fábricas, oficinas, obras, call centers… Produciendo o prestando servicio sin medidas efectivas contra el contagio, sin EPIs, rompiendo el aislamiento de las unidades familiares y provocando desplazamientos en transporte público o colectivo, muchos de ellos innecesarios.

Millones de familias nos preguntamos entonces: ¿Qué sentido tenía el confinamiento, si nuestras compañeras o compañeros eran obligados a acudir a sus puestos de trabajo que sabíamos no habían sido adaptados a la situación? Esta era el caso de mi familia, pues mi compañera trabaja en un Call Center que presta servicio a Vodafone.

Esperábamos con impaciencia que el Gobierno, en coherencia con la situación y por los mismos criterios anunciados para decretar el “estado de alarma”, decretara el cierre de los servicios no esenciales de forma inmediata (con especial atención a los grandes centros de trabajo). Desde las oficinas y fábricas nuestros compañeros y compañeras nos informaban de inmediato: no se estaban cumpliendo las normas impuestas, no había equipos de protección y existían compañeros con bajas por sintomatología (aunque sin poder hacerles el test). Las mismas noticias nos llegaban desde otros call center así como de otros sectores, incluido el industrial o la construcción. Todo muy claro. Estaba y está todo prohibido, excepto producir beneficios. Aunque fuera a costa de dejar a medias la eficacia de las dolorosas medidas adoptadas.

Frente a ello, no fueron pocas las plantillas que se plantaron exigiendo la paralización de la producción en sectores no esenciales. La primera en saberse a través de un vídeo que se viralizó en redes fue la planta de Mercedes en Vitoria. Le siguieron Iveco en Valladolid, Balay en Zaragoza y muchas más que desconocemos. En unos casos con apoyo del comité, en otros de forma espontánea ante la falta de dirección. Tampoco faltaron cientos de denuncias y llamadas a la autoridad (laboral y policial) reclamando medidas en grandes centros de trabajo, que en la mayoría de los casos y pese a la falta de condiciones, no impusieron la paralización de la producción o prestación de servicio, ni estimaron necesario sancionar. Sin duda las trabajadoras y los trabajadores enseñaban instintivamente el camino inmediato al Gobierno.

Trabajadores de Balay (contrata) hacen un plante la semana pasada.
Trabajadores de Balay (contrata) hacen un plante la semana pasada.

¿Tiene sentido dejar en manos de la oferta y la demanda la efectividad de las medidas de confinamiento? ¿Es aconsejable dedicar esfuerzos y recursos (como los EPIs) en sectores no esenciales? ¿No sería más prudente durante unos días que todos los recursos fueran destinados a sectores imprescindibles como el sanitario y la atención residencial de mayores? Desde el punto de vista de la eficacia en la acción de contención de la epidemia, estas preguntas se responden solas. Y más, como explicábamos, en un país con carencia de respiradores, EPIs o test rápidos, a lo que sumamos unas plantillas sanitarias mermadas por los recortes y por la propia epidemia.

La experiencia italiana

Yang Huichuan responsable de Cruz Roja de China opinó el 21 de marzo —en su visita a Italia donde fue invitado como experto— que para lograr el control de la epidemia (es decir lograr entrar en curva descendente de contagios) hay que parar “toda actividad económica y cortar la movilidad de la gente” (1). De hecho está fue una de las principales medidas que permitió a China un control de la epidemia. Después de ver la actuación en Italia (similar a la española) le salió un “¿En qué están pensando?”. Y no es de extrañar. Hoy (25 de marzo), es el día que España supera a la propia China en número de fallecidos atribuidos al Covid-19 (3.434 frente a 3.281) e Italia le dobla con holgura (6.820 fallecimientos).

Pero si alguien comprendió la urgencia de esta medida fue el movimiento obrero italiano. Que lleva reivindicando este cierre desde hace semanas, incluyendo la convocatoria de jornadas de huelga en Milán, Mantua, Brescia, Terni, Marghera, Génova, que han afectado a grandes empresas como Electrolux, Iveco, Tenaris, Beretta y el Grupo Arcelor Mittal.(2)

Solo después de la presión de la gente trabajadora y de la propagación de las recomendaciones de los expertos en contención, el Gobierno de Italia, el 22 de marzo, decretaba el primer cese de la actividad no esencial.

Parar ahora, para volver cuanto antes

La rueda de prensa de Nadia Calviño, el 23 de marzo (3), fue un jarro de agua fría para quienes llevamos días reclamando el cese de toda actividad no esencial. Un jarro de agua helada y un insulto a nuestra inteligencia cuando describió un mundo de fantasía en el que se cumplía con las normas de seguridad, existían dotaciones de EPIs…

¿De verdad la señora Calviño conoce como se trabaja en los call centers españoles? ¿En una cadena de montaje? ¿O en la obra? ¿De verdad piensa que es eficaz forzar millones de desplazamientos muchos de los cuales se producen en transporte público? No dudo de su inteligencia. Así que no tengamos rubor en afirmarlo: antepone los beneficios de unos pocos a la contención rápida de la epidemia.

Uno de los grandes argumentos contra la medida son las enormes pérdidas que ocasionaría y que nos adentraría en una fortísima recesión, como si esta fuese evitable. Pero incluso entrando en “el juego” de valorar los “beneficios antes que la salud”, hagámonos la pregunta: ¿Es más “rentable” retrasar la vuelta a la actividad del conjunto de la economía para mantener unos pocos sectores no esenciales abiertos? Desde luego que no. Además le resta eficacia al enorme sacrificio de todos los sectores que han sido paralizados ya, incluyendo a todas aquellas empresas que por responsabilidad han realizado cierres voluntarios. Mientras la competencia aprovechando la situación se lanza a satisfacer a los clientes de aquellas empresas que han valorado más la seguridad del conjunto de las personas, y la de sus trabajadores. Es como un premio para la irresponsabilidad y un castigo para quienes asumen ya -responsablemente- las consecuencias de la “cuarentena económica”.

Por otro lado, la previsible caída de demanda (ya es un hecho en la mayoría de sectores económicos) habrá de ser absorbida sí o sí. No parece razonable dejar sectores activos en estos momentos, para que después “se gripen” y despidan a trabajadores que se han visto obligados a producir durante la cuarentena, a pesar de trabajar en las condiciones actuales. ¿Cómo explicarles entonces que se quedan sin trabajo?

La parada debería de ser inmediata para acortar la llegada al punto de control de la epidemia. El mínimo posible, desde luego, pero lo necesario para frenar la epidemia. Y paulatinamente, de forma planificada y con control exhaustivo del cumplimiento de normas (con especial atención a los grandes centros de trabajo) se podría realizar una recuperación de la actividad en varias semanas. Sin la carestía de medios del Estado español o Italia se podría pensar en mantener la producción bajo un control estricto (como está poniendo en práctica Corea del Sur). Pero “nuestro caso” se parece más al Chino, donde desbordados por la enorme tasa de contagio (como nosotros) se vieron obligados a la paralización de la producción para una vuelta gradual después (la mayoría de la industria lleva ya varias semanas activa).

Todo para los sectores esenciales

Son muchos los servicios esenciales para que podamos mantener el abastecimiento, la atención médica, el cuidado de mayores y dependientes, las comunicaciones, la energía o el transporte. Es necesario que hasta el último recurso disponible sea dedicado a dichos sectores. ¿Qué sentido tiene consumir mascarillas homologadas para producir “molinos de viento” mientras faltan en nuestros hospitales o residencias de mayores (4)?

Al mismo tiempo es necesario que el transporte público sea de uso exclusivo para los sectores esenciales, lo que facilitaría la salvaguarda de los propios trabajadores de este sector, que también necesitan medidas de protección. No es de recibo que ni un solo recurso sea en estos momentos desviado a mantener la cuenta de resultados de una minoría privilegiada. Es urgente que se apoye de verdad a quienes están dando la cara por todos y todas en sus tajos, y que no se den escenas lamentables como la de los transportistas desatendidos en las carreteras.

Las consecuencias económicas están siendo duras. Los despidos, los ERTEs, las no renovaciones, el cierre de pequeños negocios… Ya cunden entre nuestra gente. Pero más duras serán cuanto más retrasemos el final de la cuarentena.

Nuestra salud antes que sus beneficios.

 

1. La reacción de médicos de Wuhan enviados a Italia: ”¿En qué están pensando?”
https://www.lavanguardia.com/internacional/20200321/474280896980/coronavirus-italia-expertos-chinos-medidas-confinamiento.html

2. Coronavirus; la infinita solidaridad entre los de abajo
https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2020-03-18/hemeroteca_articles/coronavirus-la-infinita-solidaridad-entre-los-de-abajo

3. Calviño defiende que “España no se pare”
https://www.lavanguardia.com/economia/20200323/4852135565/calvino-crisis-coronavirus-medidas-economicas-cierre.html

4. Vestas oculta miles de mascarillas, guantes etc y obliga a fabricar palas a sus trabajador@s incluso en domingo
https://intersindicalaragon.org/2020/03/21/vestas-oculta-miles-de-mascarillas-guantes-etc-y-obliga-a-fabricar-palas-a-sus-trabajadors-incluso-en-domingo/