Propuesta a la Coordinadora Federal de IU (23 de septiembre de 2017)

Alberto Arregui

Exposición de motivos

La clase dominante española, a través del gobierno de Rajoy, pone al descubierto lo poco que les separa del franquismo. El aparato del Estado rompe la capa de barniz democrático de la constitución del 78, para demostrar que las libertades llegan hasta el límite en que amenazan los privilegios de la élite económica y política que gobierna desde la sombra todas las instituciones.

A la prohibición del referéndum del 1-O, a la negación del derecho a decidir del pueblo catalán, se unen ahora todo tipo de desmanes antidemocráticos, algo que era muy previsible, sólo los miopes confiaban en un diálogo imposible entre maltratadores y maltratados. Sólo una política audaz, decidida y fundamentada en la movilización puede frenar los desmanes del PP y ofrecer un futuro al pueblo catalán y a todos los pueblos del Estado español.

No queda lugar para la equidistancia en el conflicto del pueblo catalán con el gobierno del PP, ni ante la represión, ni ante su derecho a expresarse en el referéndum del 1-O.

La tenaz reivindicación democrática de sí mismo por parte del pueblo catalán, es una consecuencia directa y, en cierto sentido inevitable, del ascenso de la lucha social en los últimos años.Las aguas de la rebelión social fueron agitadas por las huelgas generales, el 15M y, sobre todo, por las marchas de la dignidad y los afectados por las hipotecas.

La mayor parte de quienes dirigieron esos movimientos, es decir aquellas personas con proyección pública, pues otras muchas quedaron en el anonimato, hoy han encontrado un asiento en las instituciones del sistema y, como suele pasar siempre que se produce una resaca de la movilización popular, se han adaptado a las normas de las instituciones y se ha producido un alejamiento de la lucha en la calle.

Pero quienes les siguieron, esos millones de personas que creímos en un mañana, en un hoy mejor, seguimos sufriendo las mismas condiciones que sufríamos entonces. Seguimos sufriendo los desahucios, el paro, la precariedad, el escándalo de la corrupción, la destrucción de la sanidad y la educación públicas, el deterioro de nuestras vidas, la represión de las libertades democráticas…

La gran discrepancia entre las esperanzas depositadas y los resultados obtenidos, ha provocado una resaca general del movimiento en todo el Estado español, y sobre todo, lo que es más significativo, no sólo no han convertido la movilización en organización, sino que miles de las personas que se organizaron al calor de esas movilizaciones hoy han dado un paso atrás.

El aprendizaje no ha sido en vano, la experiencia acumulada, el sentido crítico, serán un bagaje que resurgirá en una próxima alza del movimiento en todo el Estado español, la conciencia se transforma dialécticamente, es un fenómeno elástico.

En contraste aparente, la mayoría del pueblo catalán, frustrado por esa esperanza fallida, al no ser capaz la izquierda de triunfar en la vía electoral, cree haber encontrado una escapatoria de este infierno creado por el PP y las oligarquías económicas. Un atajo que les llevará lejos del PP y más cerca de la solución de sus problemas: la independencia.

En realidad reproducen el esquema de aquellas personas que piensan que “independizándonos de Europa”, resolveremos nuestros problemas, con la diferencia cualitativa de que esta idea, debido al sustrato histórico y a una realidad de discriminación de los derechos democráticos como nación, ha prendido como la yesca en el pueblo catalán.

Este proceso no es una novedad en la historia, tiene muchos puntos en común con lo sucedido en 1978, cuando la izquierda abandonó la defensa del derecho de autodeterminación y en el terreno social se empantanó en los Pactos de la Moncloa, lo que provocó en Euskadi el ascenso vertiginoso de Herri Batasuna. La identidad común de una nacionalidad que no ve reconocidos sus derechos democráticos hizo, y hace, de nexo de unión para encauzar las ansias de transformación social.

Tenemos derecho a pensar que se equivocan, que puede ser una vana esperanza, una quimera, producto de la necesidad de buscar una salida a la desesperada y tenemos derecho a advertirles, pero no tenemos derecho a impedirles que obren de acuerdo a sus propias decisiones y debemos reconocer el resultado de las mismas.

Somos muchos los que pensamos, en Catalunya y fuera de ella, que sería mejor una República Federal que superase de una vez las sombras negras que sigue proyectando la noche de la dictadura franquista a través del PP, pero esa opción, después de la derrota electoral de junio de 2016 (y el subsiguiente cambio de ciclo político), está descartada en el terreno institucionala corto plazo, que es el principal en el que se está moviendo Unidos Podemos.

El pueblo catalán, pensemos lo que pensemos los demás, tiene el derecho inalienable a explorar sus propias vías, y los demás podemos opinar, aconsejar o debatir, pero lo que no podemos es negarles su derecho. La decisión la toman allí, no en la calle Olimpo o en la calle Princesa o en la Carrera de San Jerónimo.

No se puede decir que se defiende el derecho de autodeterminación y a renglón seguido afirmar que no se reconoce el referéndum convocado por el parlamento y el gobierno que representa a la mayoría de un pueblo. Por definición, un derecho es una atribución de una facultad de obrar, o no, de un sujeto. Y el sujeto del derecho de autodeterminación de Catalunya es, en exclusiva, su pueblo.

La dirección de Unidos Podemos, para hacer honor a su nombre, tiene que comportarse como tal dirección en lugar de correr detrás de los acontecimientos como si fuesen la retaguardia, actúacon meses de retraso respecto al movimiento en la sociedad.  Confiaban en que el enfrentamiento del gobierno catalán con el del Reino de España, quedaría en agua de borrajas, que era “un enfrentamiento entre élites para repartirse el botín”. Esa es una mirada superficial.

Cuando un pueblo entra en la historia rompe las reglas de la normalidad, los acontecimientos ya no dependen de lo que dicen los reyes, políticos, obispos o banqueros, adquieren una dinámica interna propia que supera la voluntad de quienes nominalmente están al frente. Esto es un fundamento básico del análisis marxista de la historia.

El deber de Unidos Podemos es ponerse al frente. Es un cambio muy positivo el haberse sumado a las movilizaciones que han llenado las plazas, pero eso no basta. Esa famosa reunión de cargos públicos, que debiera ser convocada en Catalunya para mostrar valentía y solidaridad, no será más que un brindis al sol si no pasa a la acción.

Hoy la defensa de los derechos democráticos frente a un gobierno reaccionario como el del PP, tiene su primera línea en la defensa del derecho a decidir. Nuestra obligación es defenderlo de forma valiente y unirlo a la pelea por un puesto de trabajo digno, por un salario decente, por una vivienda adecuada, por una Sanidad y una Educación públicas verdaderamente universales y de calidad… Es la misma lucha. Si el PP derrota la movilización del pueblo de Catalunya, nos derrota a todos los pueblos del Estado español. La defensa consecuente de los derechos democráticos, y de los sociales, es lo que nos puede unir y hacer que todo realmente empiece a cambiar en esta sociedad.

Siguiendo el ejemplo de los estibadores, es evidente que en el ambiente que existe en estos momentos ese es el camino para que el movimiento obrero tome protagonismo en esta lucha. Sólo la clase obrera del conjunto del Estado español puede desplegar la fuerza suficiente para garantizar los derechos civiles. Solo el movimiento obrero puede garantizar la unidad y la solidaridad por encima de las fronteras uniendo a la revolución democrática las demandas sociales y si la clase obrera catalana se pone en pie concitará la solidaridad del movimiento obrero.

El destino de nuestros derechos está en juego, y se dilucidará en la calle, no en el parlamento. Si nuestros representantes parlamentarios quieren entrar de lleno como actores de estos acontecimientos decisivos, claro que podrían usar esa asamblea de cargos públicos, pero bajo una consigna: ¡Abajo el gobierno del PP!, y tomar el único camino que nos queda: el de la movilización y la preparación de una huelga general.

El llamamiento a una huelga en Catalunya, de forma inmediata, es una necesidad para responder a la agresión a su autogobierno y a los derechos democráticos. No podemos aguantar más a este gobierno que nos conduce al desastre, la izquierda debe emplazar a los sindicatos y a todas las organizaciones sociales a una batalla decisiva frente al PP. No rehuyamos el desafío.

 

Declaración sobre Catalunya:

  • El derecho de autodeterminación de Catalunya, y de los pueblos del Estado español es inalienable, y supone la opción de separarse. IU siempre ha defendido los derechos democráticos como parte esencial de su concepción de la lucha por una sociedad socialista.
  • Izquierda Unida exige el cese de la represión por parte del Estado, la retirada inmediata de los contingentes policiales enviados a Catalunya y la puesta en libertad de todos los presos políticos.
  • El ejercicio del derecho de autodeterminación, en todo su contenido, tiene como único sujeto activo el pueblo al que le corresponde. En consecuencia la decisión acerca del derecho a decidir corresponde en exclusiva al pueblo catalán.El ejercicio del voto ya lo ha decidido el pueblo de Catalunya y sus instituciones, y por tanto está en el ámbito del ejercicio de su derecho a decidir.De igual manera, la apertura o no de un proceso constituyente catalán, después del 1-O es un asunto que corresponde en exclusiva al deseo del pueblo de Catalunya expresado democráticamente.
  • Izquierda Unida siempre ha defendido el proyecto de una república federal, como forma política de organización del Estado, y el socialismo como forma económica, pero al tiempo proclamamos que esa unidad sólo puede ser resultado de la libre decisión de las partes.Quien no defienda el derecho a decidir del pueblo catalán, queda del lado de quienes están imponiendo un régimen autoritario.
  • La constitución del 78 nació con un defecto congénito, al estar diseñada para impedir el ejercicio del derecho de autodeterminación y, por si fuese poco, impedir su reforma blindándola frente a un posible proceso constituyente.Y, en el terreno de los derechos sociales, se ha convertido en papel mojado.
  • La constitución, sin embargo, alberga la posibilidad de transferir la competencia de celebrar referéndums consultivos en las comunidades autónomas. Pero el PP, con el apoyo de Ciudadanos, ha bloqueado esa opción, ala que el PSOE se ha negado en todos sus años de gobierno.
  • De igual forma que, tal como IU ha declarado, ha muerto la época del pacto social en lo económico, también ha muerto la época del pacto constitucional, especialmente en lo que se refiere a la organización territorial del Reino de España. No hay vuelta atrás.
  • El régimen del 78 se constituyó sobre tres patas: la continuación del aparato del Estado franquista con impunidad y la monarquía al frente, el mantenimiento del sistema capitalista con todo su entramado de corrupción incubada bajo la dictadura, y la “unidad inquebrantable de la patria”.
  • Ahora, ese aparato estatal heredado del franquismo sale a la luz de manera más clara al reprimir los derechos democráticos de todo un pueblo, con represión colectiva y con violación de los derechos individuales. Un paso más en la línea de la ley mordaza.
  • El despliegue de la maquinaria del Estado frente al derecho a decidir expresado en el referéndum convocado para el 1 de octubre, es de facto una suspensión de la autonomía catalana y una invasión policial, que lo que provoca es una mayor reacción, mayor simpatía con el independentismo, y un punto de no retorno.
  • Desde IU siempre hemos defendido la vía del diálogo y el acuerdo para aceptar unas normas democráticas de resolución del problema, pero nos tememos que ya no cabe la opción de la negociación y el diálogo con un gobierno que no quiere ni puede negociar y dialogar, y, en ese caso, nuestra única opción realista es desalojar de inmediato al PP de la Moncloa y solo la movilización puede generar el ambiente en que eso sea posible. Ya es sólo una cuestión de correlación de fuerzas en la lucha.
  • IU no puede permanecer al margen, debe hacer todo el esfuerzo en dos sentidos principales. Por un lado para defender incondicionalmente el derecho a decidir del pueblo catalán y los demás derechos democráticos. Por otro para dar un contenido de clase a este enfrentamiento entre la libertad y la tiranía, promoviendo un protagonismo creciente del movimiento obrero.
  • Lo que está en cuestión no es el sí, o el no, en el referéndum, es la negación o no del derecho a decidir, lo que está en juego son los derechos democráticos, no sólo del pueblo catalán sino de todos los pueblos del Estado español y los derechos democráticos en general. Y un retroceso en los derechos democráticos irá acompañado de una mayor regresión en los derechos sociales, pues la clase trabajadora quedará aún más indefensa ante el gobierno y la patronal.No es por tanto, sólo una cuestión de solidaridad con el pueblo catalán, es una lucha común con intereses comunes.
  • La Asamblea de Parlamentarios, debe hacer un llamamiento a la movilización de todas las organizaciones y movimientos sociales que defienden los derechos democráticos y, especialmente a los sindicatos de clase para proponer la convocatoria de una Huelga General en Catalunya, exigiendo el respeto a los derechos civiles, la libertad de los presos y la salida de las fuerzas policiales.
  • Izquierda Unida instará a esta asamblea a hacer una declaración que incluya la necesidad de conseguir de la forma más inmediata posible la caída del gobierno neofranquista de Rajoy.
  • Solo la clase trabajadora puede garantizar la unidad y la solidaridad por encima de las fronteras, uniendo a la revolución democrática las demandas sociales, una huelga general en Catalunya es el primer paso para una movilización general en todo el Estado español.
  • Debemos agrupar todas las fuerzas posibles tras el programa que la propia lucha ha forjado: pan, trabajo, techo y dignidad, que exigen para alcanzarse la caída del gobierno del PP.