Propuesta de voto negativo al informe de gestión de la Comisión Ejecutiva Federal de IU

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La Gestión de una dirección debe inexcusablemente abordar varios aspectos:

En primer lugar, si ha dado cumplimiento o no a los acuerdos tomados en la Asamblea Federal de la que parte su mandato. Cómo lo ha hecho y, de no lograrlo, a qué se ha debido.

En segundo lugar, su orientación política, cuál ha sido su valoración de la situación, y sus objetivos políticos, cómo hemos intervenido en la situación. Sin duda, debe añadir un examen de las luchas en las que hemos participado y con qué resultados.

También, un repaso de los conflictos internos y de los debates mantenidos en la organización. ¿Está IU hoy en mejor posición que al salir de la X Asamblea?

No estaría de más añadir un balance “contable”, es decir, en qué condiciones estaba IU al inicio del mandato y en qué condiciones está ahora. Sus expectativas, su organización y número de militantes, su influencia política y sus perspectivas.

Nada de esto encontramos en el llamado “balance de gestión” de nuestra Comisión Ejecutiva. Ni que decir tiene que las crisis internas de la propia CE debieran estar reflejadas así como sus cambios de composición (Miguel Reneses, Milagros Hernández, Montse Muñoz…) y de responsabilidades: dimisiones (ya que ceses no se ha producido ninguno). Teniendo en cuenta todo ello, ¿se puede hacer un balance positivo del trabajo de la dirección de IU en este período?

1.-INTRODUCCIÓN Y ANÁLISIS POLÍTICO

El contexto económico y político hizo aflorar las contradicciones sociales con gran tensión y la X Asamblea federal de IU, en diciembre de 2012, ya expresó una corriente muy clara de choque entre dos tendencias enfrentadas en la organización. La militancia buscaba una respuesta acorde a los tiempos de crisis y lucha, y la dirección estaba anclada en el pasado.

El ambiente en la asamblea era de radicalización (lo que el informe califica de “excesivo optimismo”). Las delegaciones respaldaron las propuestas más audaces, tanto en la política económica (“la época del pacto social ha muerto”) como en derechos democráticos (“disolución de los antidisturbios”), y en la estructura interna (“limitación y control de los salarios de los cargos públicos a tres veces el SMI1”, “Soberanía de las asambleas de base en su ámbito y elección democrática de las listas electorales”). La dirección sufrió esta derrota con la calma de quien sabe que el papel se mete en un cajón. Las resoluciones de esa Asamblea jamás han visto la luz y, por supuesto, fueron ignoradas e incumplidas diariamente por la práctica de la nueva dirección a cuya cabeza se volvió a situar Cayo. Pero no hay mayor droga que el éxito y, aparentemente, el futuro de la organización estaba preñado de éxitos, ya que los acontecimientos favorecieron el crecimiento del apoyo a Izquierda Unida que se reflejaba en todas las encuestas, aunque no era así en el aumento de la militancia. Para muchos dirigentes el crecimiento de apoyo electoral, que era su principal preocupación, parecía garantizado.

Pero se estaban acumulando errores de dirección, incapacidad para democratizar la organización o políticas erráticas, como la entrada en el gobierno andaluz con el PSOE o el apoyo al PP en Extremadura, que también pasaron factura.

Ahora queda claro que fueron momentos de vientos favorables y que, cuando el viento cambió de dirección, no había pilotos en una nave que empezó a derivar al pairo de los acontecimientos, hasta que fue desarbolada. Pero entonces se atribuía al buen papel de una dirección que ni entendió su ascenso ni mucho menos ha comprendido su declive. Se ha limitado a subir y bajar sin entender. El ser humano, que es capaz de transformar la Historia, es en muchas ocasiones un instrumento inerte en medio de las fuerzas que se mueven en ella.

Ascenso y declive de IU: el resultado de las europeas 

Aunque algunos no se dieron cuenta hasta las elecciones autonómicas andaluzas, el cambio de signo se produjo con las elecciones europeas. Donde, en realidad, se desencadena la primera escisión de IU: Podemos. Dejemos para otra ocasión el análisis de esta nueva formación política, que encaja a la perfección en la descripción que Gramsci hizo de “partido carismático”, para centrarnos en la evolución de la descomposición de IU.

Los pronósticos electorales eran tan positivos para IU en las vísperas de las elecciones de mayo de 2014 al Parlamento europeo, que el núcleo duro de su dirección despreció el cambio profundo que se había producido en el ambiente social. Las Marchas de la Dignidad de marzo habían demostrado que la capa más activa e implicada en el movimiento era muy consciente de la situación, y exigía una participación directa en la elaboración de las políticas y las listas electorales de las formaciones políticas.

El aparato de IU, parapetado tras las encuestas electorales, rechazó la posibilidad de una candidatura conjunta con la nueva formación, Podemos, que partía fundamentalmente de personas que habían pertenecido a IU o a su entorno. Desde luego, los promotores de esta nueva alternativa estaban más preocupados por las listas que por el programa a defender, pues defendían en esencia lo mismo que, sobre el papel, constaba en nuestro programa.

Al margen de la opinión que se tenga de Podemos, lo cierto es que el aparato de IU-PCE se atrincheró tras algo irrenunciable: el primer puesto era hombre de confianza del aparato de ambas organizaciones, que llegaba a su tercer mandato como eurodiputado; el segundo puesto era el resultado del abrazo del oso de la burocracia de CCOO; y, por supuesto, nada de primarias, sino negociación pura y dura, como de costumbre. El aparato entendía muy bien que semejante tándem de salida no tenía nada que hacer en unas primarias, y prefirieron sacrificar todo en aras de una concepción burocrática de la política. La postura de competir en una lista en primarias abiertas fue considerada anatema.

Cada día de campaña electoral reflejaba lo inevitable, IU se había aislado del movimiento que entonces estaba en auge. Las encuestas y, sobre todo, el ambiente en la calle y en los mítines, iban pronosticando un progresivo descenso de IU y un ascenso de Podemos.

Como dijo el propio Alberto Garzón: “Si IU hubiera hecho sus deberes históricos, Podemos hoy no existiría”.

IU, y los partidos que de ella forman parte, había desaprovechado la mayor ocasión de su historia para convertirse en el cauce de expresión de las aspiraciones de millones de personas que estaban rechazando la política del PP, y también la del PSOE, y buscaban donde expresarse. No es que Podemos hubiese interceptado el potencial crecimiento de IU, sino que nuestra dirección dejó un vacío enorme al negarse a refundarse, a poner la organización en manos de los militantes y de la clase trabajadora, y ese vacío fue ocupado por un grupo indefinido pero que se veía vinculado a los estallidos sociales del período previo.

La clave fundamental de Podemos es algo sencillo, la gente que participaba tenía la ilusión de que estaba construyendo su propia herramienta, no votando, sin poder opinar, a una herramienta esclerotizada, con una gran tradición pero, en casos como el de Madrid, infectada por dirigentes insertados en la política institucional de coche oficial, sueldos elevados y opacidad en las cuentas.

Posteriormente, estalla el escándalo de Bankia. La implicación de la dirección de IUCM en la política del PP en la Comunidad de Madrid, y que algunos de ellos cobraban de Caja Madrid y respaldaban la política del capital financiero frente al pueblo trabajador madrileño, era algo que veníamos denunciando hacía muchos años. Pero al fin, tristemente y de la peor manera, el escándalo de las tarjetas black, la opacidad de FUNDESTE, se venían a unir a los tres millones de euros de deuda de IUCM con Hacienda y la Seguridad Social. El olor a podrido esta vez sí que entró en la calle Olimpo, y en las alturas de IU no se pudieron hacer los locos.

Como en una tragedia griega, IU se dirigió hacia la decadencia y no fue capaz de abordar la crisis de IUCM. La política llevada a cabo en Bankia salió muy cara, sobre todo por dejar que se pudriese y afectase al proceso electoral que llevaría a dejar a IU en la Comunidad de Madrid en una situación caótica, que sólo ha sido superada gracias a una militancia ejemplar, que ha tenido que soportar la incapacidad de la dirección federal, la podredumbre de la antigua dirección regional, la marcha de muchos efectivos a Podemos, y el cansancio y la confusión de nuestro entorno.

Desde los círculos dirigentes de IU y los partidos que en ella habitan, se dio cobertura a un desaguisado tremendo en la federación de Madrid, y en las elecciones municipales y autonómicas de 2015 el coordinador general, saltándose los acuerdos de la Presidencia Federal hizo campaña por la candidata al Ayuntamiento de Madrid, que no reconocía ya la dirección enfrentándose a quienes estábamos luchando por el triunfo de “Ahora Madrid”.

Una buena parte de la dirección federal esperó a pronunciarse a ver el resultado electoral, si IUCM hubiese sacado grupo parlamentario y municipal, hoy estarían ocupando sus asientos en el CPF y la CE. De hecho se mantiene en los órganos a personas que han respaldado una demanda contra IU Federal por la desfederación de IUCM.

La necesidad de una revolución interna 

Tras 29 años de existencia, Izquierda Unida se muestra agotada. Es una gran paradoja, pues nunca había sido tan necesaria y tan posible como ahora. Después de tres décadas de lucha tenía la opción de romper el bipartidismo y, sin embargo, se descompone en una crisis interna letal. Su proyecto fundacional, su carácter de movimiento político y social no ha tenido éxito.

Esta es la pregunta clave, que constituye la piedra de toque para comprender la realidad: ¿Por qué la mayor crisis del capitalismo, el sistema que combatimos, es también la mayor crisis de IU? ¿Por qué una organización que fue creada para combatir el sistema, se descompone a la par que el sistema? La dirección federal de IU no es que no haya sido capaz de responder a esta pregunta, es que ni siquiera ha sido capaz de formularla.

El diagnóstico no podía estar más claro: o Izquierda Unida llevaba a cabo una revolución interna, con un giro radical en su política y métodos, o se enfrentaba a la descomposición.

No se trata de enterrar IU sino, precisamente, de todo lo contrario, de evitar su muerte y eso sólo se puede hacer rescatando su espíritu de organización de clase, no de secta, su programa de revolución democrática y socialista, no su adaptación al sistema. Ninguna reforma palaciega salvará a IU, sólo cabe una auténtica revolución interna, lo que exigía hace tiempo la sustitución también a la actual dirección, aislada y esclerotizada.

Lo más parecido a esa opción de revolución interna en IU, es el movimiento que representa Alberto Garzón, que se ha convertido en una esperanza dentro y fuera de IU.

2.-CRÍTICA A LA GESTIÓN FEDERAL

Lo que tenemos ante nuestros ojos no es un balance de gestión, es simplemente un apaño para pasar página, es decir, una escenificación de uno de los peores defectos de IU que tanto daño nos ha causado: barrer la basura debajo de la alfombra, negar la información a la base y pasar por encima de los errores y de los logros sin un debate transparente.

Quienes defienden la aprobación de la gestión enumeran muchos méritos de IU, y se puede compartir en su casi totalidad, el problema es que al no analizar los deméritos presentamos un cuadro irreal, lo que desemboca en una manipulación de lo acontecido. Por ello debemos incidir precisamente en lo que se oculta, en nuestras deficiencias, pues, de no ser así, será imposible superarlas.

Algo inherente a una gestión es evaluar el cumplimiento de los acuerdos tomados en la X Asamblea Federal de IU. El incumplimiento de los acuerdos, la carta financiera, la transparencia, las resoluciones políticas… es patente.

Las primeras líneas ya son un despropósito: “no sabíamos qué era la refundación”. Sólo esta desafortunada afirmación descalifica todo lo que viene detrás.

La comprometida “Refundación”, que era una clara previsión de nuestra necesidad de soltar lastre y romper la esclerosis, jamás se ha llevado a cabo, hasta el punto de que el responsable federal debió dimitir de su cargo por el bloqueo de la mayoría de la CE a su labor.

Se ha perdido la mejor oportunidad que IU ha tenido desde su creación, de haberse convertido en el cauce de expresión de los anhelos de transformación que germinaron en la sociedad. En lugar de eso hemos visto como, ante nuestra incapacidad, se buscaban otras vías de expresión que nos desbordaban, y se abría en IU la mayor crisis de las muchas sufridas a lo largo de nuestra historia, donde incluso dirigentes del principal partido que forma parte de IU cuestionan públicamente la supervivencia de la organización en pleno proceso asambleario.

Es cierto que, en estos momentos, se vislumbra que aún tenemos la opción de volver a jugar un papel destacado. Estamos viviendo una “reforma a medias”, en la que conviven una organización en descomposición y la formación de facto de una nueva dirección política. La Comisión Ejecutiva está paralizada hace muchos meses. Algo que se ha mantenido demasiado en el tiempo, y que se intenta presentar con el eufemismo de “bicefalia”, cuando de lo que se trata es de una contradicción incompatible. Así se ha demostrado al presentar los documentos, que enfrentan abiertamente en concepciones políticas y organizativas a los dos principales sectores de la organización.

La situación de IU es responsabilidad de su dirección

Podemos echar la culpa al empedrado y buscar todo tipo de excusas, pero la responsabilidad de la actual situación de IU, es responsabilidad nuestra y, en primer y principal lugar, de la dirección federal. Nuestra militancia, una vez más, nos ha salvado del cao técnico, con una diferencia que se debe destacar, esta vez las compañeras y compañeros han tenido un nuevo liderazgo, forjado durante la campaña de las elecciones generales, en el que referenciarse y que provocó una remontada, menor de la deseada, pero suficiente para mantenernos a flote.

El balance de estos años de trabajo de IU no se puede hacer ni con una descripción parcial, relatando sólo una parte de la realidad, ni limitándose a enumerar las luchas en las que hemos participado, pues un balance se hace siempre en relación a las tareas y los objetivos planteados. Parecemos un mal alumno que justifica todo lo que sabe, lo que ha estudiado, y las dificultades que le han surgido, en su casa, en la calle, en el centro de estudio… para tratar de ocultar su incapacidad de superar las evaluaciones. Puede ser un alumno muy majo, pero eso no nos da una evaluación positiva.

Sufrimos un bloqueo de la información horizontal en los órganos, una obsesión por controlar, el centralismo al viejo estilo eliminando la opción de los debates previos a la reunión de los órganos. No sólo eso sino que los informes llegan, con suerte, unas horas antes. No se pueden hacer aportaciones, ni debatir y en muchas ocasiones ni siquiera haberlos leído antes de comenzar la reunión, con lo que los CPF se convertían en una escenificación de la correlación de fuerzas entre los distintos partidos que dominan IU.

Esta forma de funcionamiento alimenta las camarillas y todo tipo de funcionamiento no orgánico y, además, deja marginadas a todas aquellas personas que no pertenecen a ningún partido o corriente o que, aun perteneciendo, no forman parte del círculo de los iniciados.

Además, también se da un enfoque que puede llevar a un grave error, al decir que los problemas de los órganos de dirección eran “de tamaño”. Es un análisis pintoresco, pues la democracia interna no está determinada por el tamaño. Los instrumentos, y el esquema organizativo es instrumental, están determinados por la mano que los maneja, por la intención y los objetivos. Y eso es lo que ha fallado. Siempre se ha despreciado la discusión política en los órganos; un ejemplo paradigmático es lo sucedido con la claudicación del gobierno de Syriza en Grecia. Se acordó tener una discusión como algo esencial para nuestra propia situación, y sólo se aportó un documento para ese debate, que duerme en algún cajón el sueño de los justos sin siquiera haber sido enviado al resto de la Presidencia federal. Y así con casi todo lo referente a la política internacional o doméstica.

Había alternativas a nuestra actuación

En cuanto al fondo político del análisis de gestión había personas que veíamos otro análisis de la situación y pretendíamos otro enfoque, el desastre se vio venir, se denunció y se podrían haber tomado medidas políticas para evitar la grave crisis que ha atenazado a nuestra organización. Sobre todo porque todas estas ideas fueron planteadas por compañeros y compañeras en las reuniones de la Presidencia Federal y del Consejo Político Federal, y no encontraron eco. Es falso, rotundamente, decir que “todos pensábamos lo mismo”.

Lo sucedido con las elecciones europeas fue el exponente más claro de una dirección anclada en la esclerosis, que presenta como un éxito lo que era el exponente de que no se había estado a la altura de las circunstancias. Y después vendría la dimisión del cabeza de lista forzada al hacerse público el asunto de las pensiones, algo que precisamente no ayudaba a nuestra imagen.

Incapaz de mantener la estructura federal que ha desembocado en una estructura confederal, donde en las elecciones generales no hubo capacidad de mantener una táctica común pues se combinaba una incapacidad de liderazgo y planificación por parte de una mayoría atónita, con una parte de las compañeras que dirigían el trabajo ya tenían puesta la vista fuera de la organización.

El origen de este “despiste” político tiene una raíz política. Por un lado, un desprecio a las decisiones democráticas, el mejor ejemplo es el tema de los salarios de los cargos públicos y de los liberados aprobado en la Asamblea Federal, cuyo límite no se ha cumplido en el ámbito federal (aunque sí muchas personas a título individual o en las federaciones), hoy sigue siendo el día en que carecemos de la transparencia aprobada.

Políticamente la desorientación era tan mayúscula que la perspectiva, confesada, de un buen sector de la dirección de IU y del PCE era la de trasladar “el modelo andaluz”, de pacto con el PSOE, a la Moncloa. Lo que demuestra la total incomprensión de la situación que sólo se puede calificar de MIOPÍA POLÍTICA INCAPACITANTE para dirigir la organización.

Conclusión

La situación de choque real entre dos concepciones de IU, abierta en varios territorios, ha terminado por aflorar también en el ámbito federal, en ambas posiciones hay matices y gentes muy diversas, pero existe un trazo medular que las enfrenta.

En la primera la idea de la refundación en una nueva fase que supone superación, trascender la propia organización, y la otra el conservadurismo más arcaico, incluidos sectores del naufragio de la tenebrosa IUCM, que se agruparon en Zamora. Y el actual coordinador general se suma a este sector en el proceso asambleario haciendo patente lo que era un secreto a voces, su oposición al proyecto que encabeza Alberto Garzón. En estas circunstancias, la única opción es no aprobar la gestión de esta no dirección.

Por todo ello pedimos el voto negativo ante la gestión de la Comisión Ejecutiva Federal.

3.-ANEXO PARA IU MADRID

Balance de Gestión Federal y sus consecuencias en Madrid

La desfederación de IUCM aprobada por el Consejo Político Federal el 15 de junio de 2015 fue un paso imprescindible para la recuperación de IU en Madrid, que evitó un desastre definitivo en las elecciones generales de diciembre. La medida permitió la recuperación de la militancia, sin cuyo esfuerzo titánico no hubiera sido posible intervenir en la campaña como se hizo, obteniendo dos diputados, y empezar a reconstruir IU.

Sin embargo, ese paso no debe ocultarnos que llegó tarde, y que fue esa reacción militante la que evitó un desastre del que el primer responsable era el viejo aparato de IUCM pero, también, la tardía y contradictoria política de la dirección federal, que fue incapaz de poner fin a las marrullerías de un aparato dirigente la cual hacía mucho tiempo que había demostrado su integración en el sistema y su incapacidad de identificarse con las necesidades de la clase trabajadora.

La expresión más cruda de lo que acabamos de afirmar es la imagen del Coordinador general de IU, Cayo Lara, haciendo campaña con el aparato de IUCM en las municipales de mayo, mientras el grueso de la militancia estaba implicada en la candidatura de Ahora Madrid, contribuyendo de forma decisiva a la derrota de la derecha y abriendo la puerta a un gobierno de izquierdas en el Consistorio de Madrid.

El aparato de IUCM quedó fuera del Parlamento autonómico esas mismas elecciones y todo indica que es ese desastre electoral que cosecha el “perecismo” lo que da el empujón definitivo a la medida de desfederación de IUCM.

SE ACTUÓ TARDE

Si se hubiese actuado de forma decidida mucho tiempo antes, hubiéramos evitado el desastre que era quedar fuera del Parlamento de Madrid y nuestro peso dentro de la candidatura de AM hubiera sido sustancialmente mayor.

La dirección Federal nunca se atrevió a exigir responsabilidades por su desastrosa actuación en Caja de Madrid-Bankia que, por si sola, hubiera justificado el cese todo el equipo dirigente, pues gobernábamos la Caja mano a mano con el PP con una vicepresidencia, sin expresar ni una sola crítica en público ni en privado y sin dar alternativa. De hecho, se votó a favor de la privatización que suponía la creación de BFA-Bankia y se siguió en la dirección de la nueva entidad bancaria privada. Las tarjetas Black fueron sólo la expresión más ramplona y vergonzosa de una gestión política indefendible. Moral Santín siempre contó con el apoyo de la dirección de IUCM y nunca fue cesado, si no que dimitió motu proprio cuando fue imputado por la querella de UPyD contra la cúpula de Bankia. Aún después de eso, Eddy Sánchez, coordinador de IUCM, ponía “la mano en el fuego” por Moral Santín.

Caja Madrid-Bankia fue la expresión más vergonzante de una política que consideraba que estaba fuera de discusión “el mercado como mecanismo de asignación de recursos”, y que tenía sus antecedentes en el respaldo a la operación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, de la que la entonces portavoz municipal nuestra, Inés Sabanés, dijo que era una operación de trileros, para después apoyarla con su voto y la de todo el grupo, al lado del PP y con el voto en contra del Partido Socialista.

Una dirección que cuando apareció el 15M tomó una actitud hostil hacia el mismo, incluida la oposición de Ángel Pérez a la ocupación de las plazas, en una coincidencia lamentable con la postura de Esperanza Aguirre.

Ya estaban encerrados en su torre de marfil, o de hormigón y ladrillo, para ser más precisos.

EL CESE DE PÉREZ Y GORDO

La dirección federal aprobó en diciembre de 2014 una resolución instando a que IUCM cesase a los portavoces de los grupos municipal y autonómico, por su responsabilidad política en el escándalo de las tarjetas Black de Caja Madrid-Bankia. Era la consecuencia de las conclusiones de la Comisión de Transparencia que investigó ese asunto.

La realidad es que la resolución de la Presidencia Federal era totalmente insuficiente, e ignoraba la degradación de la situación en IUCM. De hecho, la gravedad de la misma sí se reflejaba en las conclusiones de la Comisión de Transparencia, las cuales nunca se han puesto a disposición de la militancia —con lo que, de hecho, se le han ocultado— pues se limitaron a leerlas a los miembros del a Presidencia.

En lugar de tomar medidas acordes con la gravedad de la situación, se plantea que Ángel Pérez y Gregorio Gordo cesen en las portavocías de los grupos municipal y autonómico de Madrid, pero que el resto siga igual.

Es la actitud tan prepotente de ambos, y del conjunto del aparato, lo que agrava el enfrentamiento con el Federal, pues a finales de enero, tanto el grupo parlamentario como el grupo municipal de Madrid, ratifican a Gordo y a Pérez en sus puestos, con los únicos votos en contra de los parlamentarios y concejales críticos. Y el caso no ha terminado aún porque diputados y concejales que votaron a favor que mantener tanto a Gregorio Gordo como a Ángel Pérez, contraviniendo la Resolución Federal, han sido aceptados por IU Federal en la nueva federación de Madrid sin exigírseles responsabilidad alguna.

LAS PRIMARIAS

Desde los sectores críticos de IUCM, que habían ido conquistando el apoyo mayoritario de la militancia como certificarían las primarias de diciembre de 2014, se habían puesto numerosas reclamaciones e impugnaciones, relacionadas con los Estatutos y con Madrid-Ciudad.

Las elecciones primarias de diciembre de 2014 pusieron en evidencia, con la aplastante victoria de Mauricio Valiente y Tania Sánchez, que la militancia, apenas se le abrió la posibilidad de expresar su rechazo al aparato de IUCM, tomó la oportunidad con las dos manos.

La candidata crítica obtuvo 1.730 de militantes y 3.371 de simpatizantes, sumando 5.101 sufragios, mientras que el principal candidato oficialista cosechó 1.254 de afiliados y 1.972 de simpatizantes, con 3.226 en total. El 55,9% frente al 35,34%. La ventaja del candidato al Ayuntamiento de Madrid aún fue mayor, el 59% frente al 33%. A pesar de la maniobra del aparato de IUCM de separar las urnas de afiliados y simpatizantes, pues esperaban ganar entre los primeros, perdieron claramente en los dos casos, quedando en evidencia que ya no tenían el apoyo de la mayoría de la organización.

Sin embargo, el aparato desesperado por la derrota que la militancia le había infligido, decidió destruir IU antes que dar un paso atrás. Y casi lo consigue.

Sorprendente y oportunamente, poco después de las primarias, el PP lanza una querella contra Tania Sánchez, que meses más tarde la jueza encargada archivaría por no existir indicio de delito y asegurando que el PP se basaba en hechos falsos.

El aparato de IUCM aprovechó muy bien el incidente para tratar demoler los resultados de las primarias que habían puesto en peligro su control de las listas. Ninguna intención de que el resto de las candidaturas, incluida la de Madrid-Ciudad, se eligieran mediante primaras como los cabezas de lista.

En realidad, pusieron todos los recursos del aparato para tratar de dinamitar nuestra participación en Ahora Madrid, con un referéndum sin garantías democráticas en la ciudad de Madrid.

Ante todo eso, la dirección federal les dejó actuar hasta las elecciones, permitiéndoles presentar una candidatura propia frente a la candidatura de Unidad Popular que fue Ahora Madrid. El colmo de esa actitud nefasta, fue ver a nuestro coordinador general haciendo campaña por la candidata de IUCM al Ayuntamiento de Madrid. Algo que fue consentido, cuando no respaldado, por la mayoría de la CE federal.

CONCLUSIÓN

Hoy debemos afirmar que si IU ha logrado mantener dos diputados en Madrid y la reafiliación de cerca de 2.000 compañeros y compañeras, que han podido volver a constituir nuestra organización en Madrid, ha sido gracias a la pelea de la gran mayoría de sus militantes y a pesar de la Ejecutiva Federal, que no ha estado a la altura de las circunstancias.

Por cierto, si a los votos de la candidatura crítica y de la primera candidatura oficial, le sumamos la segunda oficial, 315, obtenemos que votaron un total de 3.299 afiliados. Si en el acontecimiento que ha supuesto la mayor movilización de la organización en muchos años se ha alcanzado esa cifra, es posible ver cuán lejos de la realidad están las afirmaciones de que IUCM tenía 5.000 afiliados. La realidad es que la mayoría de los afiliados y afiliadas se han mantenido en la organización, mostrando que el viejo aparato de IUCM se sostenía gracias a eso, al control del aparato.

En consecuencia, desde IU Madrid debemos votar en contra de la gestión de la Ejecutiva Federal.

Propuesta presentada por Jorge Martínez, Rosa Aporta, Jordi Escuer, Ana Del Rincón, Jesús María Pérez García, Lorena Yusta, Benito Toribio y Elena Pecharromán, integrantes del Consejo Regional de Madrid; y Laura Ruiz, integrante de la Comisión de Garantías Democráticas; José Ángel Cardo, coordinador de IU Leganés; Rubén De Pablo, coordinador de IU Vicálvaro; Carlos Sánchez Mato, concejal de Ahora Madrid; y Álberto Arregui, integrante de la Presidencia Federal de IU.

1 Artículo 99 de los Estatutos Federales: “las retribuciones netas tendrán una banda salarial de un mínimo de 2,5 veces el SMI y un máximo de 3 veces el SMI. Se cubrirán los gastos derivados de alojamiento y transporte debidamente justificados, que no podrán superar la cantidad de 1,5 veces el SMI”.