Michael Roberts (A global manufacturing recession)
Traducción: Diana Cardo

Según comenzamos octubre, una recesión global de la producción industrial está aquí para quedarse. Los índices PMI (de sus siglas en ingles) de crecimiento económico de la producción industrial en las mayores economías están por debajo del 50%, este es el umbral que nos determina la expansión o la contracción. Estas son únicamente encuestas a los directivos en las que se les pregunta sobre la producción, ventas, empleo, etc. Pero estos PMIs han sido indicadores razonablemente exactos de las resultados reales en la producción industrial, de cuyos datos hablaremos más tarde.
En septiembre. Los índices PMI para la industria de la Eurozona cayeron a su nivel más bajo desde la crisis de la deuda del 2012, liderados por Alemania pero seguida por otros. Demasiado para el éxito del reinado de Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo.
PIMs mensuales de las mayores economías de la eurozona
En Japón la historia es similar. La opinión de la situación entre los grandes productores japoneses en este tercer trimestre cayó al nivel más bajo de los últimos seis años según una encuesta dirigida por el Banco de Japón. Y el PMI japonés ha caído de vuelta al nivel de contracción en el sector en la mini recesión del 2016.
PMI japonés
Incluso en EEUU, la recesión en la industria ha llegado. El índice Markit está apenas sobre el 50%, su nivel más bajo desde 2016. Y el ISM, otro índice PMI, cayó en septiembre a su nivel más bajo desde la Gran Recesión del 2009.

Y, por supuesto, el sector industrial británico prebrexit “ya está en un pozo desde hace meses” citando a Boris Johnson.

Y, para completar el G7, el PMI de Canadá está por debajo de 50.
Y no sólo la industria del G7 es la que se está contrayendo, en los siguientes países también se está contrayendo la actividad industrial: Malasia, México, Nueva Zelanda, Polonia, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Turquía y Taiwan.
Y en los siguientes países han tenido caídas indiscutibles año tras año: Australia, Brasil. Canadá, Chile, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Japón, Holanda, Portugal, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y los EEUU.
Y para las economías con mayor y más rápido crecimiento económico, China e India, ambos están experimentando el crecimiento más lento de sus índices del PNB en una década, mientras que sus sectores industriales apenas están levantando cabeza.
Esta caída de la industria se debe parcialmente a la bajada de inversiones por parte de las economías capitalistas y, parcialmente, es el resultado del incremento en la guerra comercial entre las dos economías industriales más grandes del mundo, China y EEUU. Esta guerra comercial esta activando la recesión a nivel mundial. El comercio mundial estaba ya decayendo antes de que esta comenzará y ya ha llevado a bajas globales como, por ejemplo, Argentina y Turquía.

Ambas han visto un colapso catastrófico en la producción, inversiones extranjeras y en el valor de sus monedas. Turquía ha caído en una profunda recesión total. Argentina se ha visto forzada a incumplir los pagos de su deuda extranjera. Como el país se dirige a unas elecciones generales este mes, los accionistas están desesperados buscando maneras de evitar bajadas en el valor de sus acciones.
Por ahora, la recesión se limita al sector industrial, y la industria solo es entre el 10 y el 40% de la mayoría de las economías. Los así llamados servicios, que incluyen ventas, servicios financieros, servicios a las empresas, servicios inmobiliarios, turismo, “industrias creativas”, etc. continúan manteniendo su cabeza por encima del agua en la mayoría de las economías del G20. No hay un solo país de este grupo con un PMI en servicios por debajo de 50:
Y esta es la razón por la que una economía como Grecia, la cual fue devastada en la recesión global y en la crisis de la deuda, está ahora mostrando un modesto 2% de crecimiento en el PNB. Turismo y servicios de ocio son un componente clave en la economía griega y se siguen expandiendo. Pero un crecimiento del 2% no es mucho después de un 25% de caída durante la crisis. La recuperación griega está siendo débil. Cinco años después del pico más alto de la Gran Depresión, el PNB de EEUU subió un 35%. Cinco años después de lo peor del crash argentino de 1998-2002 su PNB creció hasta un 45%. Pero desde 2013 hasta 2018 el PNB de Grecia creció por debajo del 6%, y, por eso, el Oxford Economics predice que Grecia no recuperará los niveles precrisis hasta ¡2033!, eso asumiendo que no haya sacudidas en la economía en este periodo de tiempo. Y si el sector servicios global se desmorona entonces Grecia se sumergirá en una recesión.
La pregunta entonces es si el sector servicios seguirá en la caída al sector industrial. Algunos piensan que no ya que este es un sector mucho menor.
PMIs industrial (azul oscuro), de servicios (rojo) y total (azul claro)
Pero este argumento no reconoce que muchos sectores de servicios dependen de la industria para su propia expansión. Las salpicaduras de una caída en el sector industrial han sido significativas en anteriores recesiones. Si los índices de empleo globales se debilitan o dejan de crecer, la capacidad de compra de los trabajadores se desvanecerá y el sector servicios empezará a sufrir también. El empleo depende la voluntad de las empresas para invertir y crecer. E inversión y expansión depende de los beneficios esperados de sus inversiones. Los capitalistas miden eso por los beneficios actuales, a menos que quieran correr un riesgo.
Entonces… ¿qué es lo que pasa con los beneficios globales? Los economistas de JP Morgan acaban de publicar un análisis completo sobre los beneficios globales (lamentablemente este informe no está disponible para el público en general). En él estiman que los índices de beneficios globales en el segundo trimestre de 2019 se han detenido. Cada uno de los 10 sectores que comprenden el total del mercado muestran una nítida ralentización en el crecimiento de los beneficios, con la mitad de ellos experimentando indiscutibles contracciones en los beneficios respecto al pasado año (sobre todo en materiales y telecomunicaciones). Incluso en los sectores que mantienen un crecimiento positivo en sus beneficios: Ventas, informática, servicios financieros y públicos, el crecimiento está cayendo rápidamente.
JPM se ha dado cuenta, sorprendentemente, (los marxistas y la evidencia empírica anterior les podrían haber dicho lo mismo) que “la caída en el crecimiento global en el pasado año ha coincidido con una impactante caída de los beneficios empresariales”.
PNB nominal y beneficios empresariales (Total)
El estancamiento global de los beneficios empresariales no es tan malo como en la mini recesión del 2016, ni, por supuesto, la de la Gran Recesión ni el del 2001/2 pero está de camino. En particular JMP señala que el crecimiento de los beneficios ha bajado a cero por que el margen de beneficios se ha ido recortando, en otras palabras, el coste de personal, más trabajadores y salarios más altos, no se compensa con el incremento del valor del producto, por lo que la plusvalía cae, un resultado que JPM reconoce que “históricamente ha precedido al comienzo de las dinámicas deUna recesión global de la producción industrial recesión”.
JP Morgan cita que la guerra comercial fue el desencadenante de esto y señala que la opinión de los negocios sobre la situación (los PMIs) está cayendo en la industria por la reducción de los beneficios y no al revés. Pero la guerra comercial “podría ser un presagio de mal agüero sobre las débiles ganancias del futuro”
Como la teoría marxista predice, un retroceso o una caída en los beneficios significa un retroceso o una caída en las inversiones, y JP Morgan está de acuerdo, “la caída de los beneficios y la previsión de que así ocurra en los beneficios futuros impide los inversiones del capital”. Las inversiones globales han retrocedido sustancialmente desde el punto más alto en 6 años en 2017 hasta la casi paralización en 2019. Probablemente este sea un factor que contribuye al más reciente retroceso del crecimiento en empleo. El riesgo es que esta caída del crecimiento de ingresos por salarios afectaría a la capacidad de gasto de los consumidores, la cual afectaría a su vez a los ingresos de las compañías y a su capacidad para contratar trabajadores”. Exacto.
Gastos empresariales (total), empleo (naranja), inversiones (azul)
JPM se muestra optimista al pensar que un incremento en la productividad podría dar la vuelta las cosas. Pero esto no pasaría de un deseo si las inversiones siguen cayendo.
En el pasado he mostrado que hay otros indicadores clave, aparte de los beneficios, que pueden predecir una galopante recesión en ciernes. El más famoso es la llamada inversión de la curva de tipos de interés en bonos. He explicado como funciona eso en un artículo previo. Por ahora es suficiente decir que cuando la curva de tipos de interés se invierte (los tipos de interés de los bonos a largo plazo cae por debajo de los tipos de los bonos a corto plazo) y permanece invertido, se produce una recesión en el plazo de un año. La curva de los bonos estadounidenses ha permanecido invertida desde mayo.
Otro indicador es el precio de los metales industriales, en particular el cobre, un metal que se usa en todo tipo de producción. Una caída en su precio indicaría una bajada en las inversiones y en la producción en muchas industrias. En la mini recesión de 2016 el precio del cobre cayó hasta aproximadamente 400€/Kg. En la Gran Recesión cayó hasta 300€/Kg. Habiendo subido hasta 640€/Kg a comienzos del 2018 ahora ha caído a 500€/Kg.

La economía capitalista mundial en está ahora en una recesión industrial, y los indicadores más importantes del resto de la economía se unirán pronto.